Te olvidas de mi nombre y callas
para no escuchar mi voz rugiente
para no sentir mis manos suaves
Te olvidas de mis ojos y apagas la luz
para que no puedas verte
para no saberte vista sin deseo en la mirada
sin lujuria desbocada
sin la ternura que provocas
en la tormenta de mi alma
Te olvidas de mis sueños y no duermes más
para no tener tus pesadillas a la orilla de la cama
para pensar que era bueno
para soñar despierta que te amaba
que el monstruo que llevas dentro
con mi monstruoso yo se deleitaba
Te olvidas de mi piel y esperas
que el agua tibia sea tan suave y tan firme
y que te llene las vergüenzas de alegría
como garras que se entierran en la carne;
que los dedos del invierno enfríen
el infierno del veneno de mi darte
Te olvidas de mí, amor, pero te pierdes
por querer perderme entero en el olvido,
te olvidas que si olvido hay soy yo,
que si vives o si olvidas es conmigo.
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