Se llena la mente de nombres,
nombres de día, noche, silencio
alegría, pena, incertidumbre,
estupor,
y aprende uno a decir, a pensar,
a creer,
contra toda razón,
que lo que es
es lo que se llama.
Y, aunque no es del todo falso,
tampoco es, del todo, cierto.
Yo sé que es verdad
que tu nombre evoca tu presencia
y evoca tu contacto
y la sensación
de todo aquello que despiertas
adormeces
tranquilizas
Pero yo sé que la evocación es real
y todas sus sensaciones
y la certidumbre de tenerte
y aun sería verdad
sin una forma de llamarlo
sin una forma de nombrarte
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