domingo, 3 de febrero de 2008

Prometeo

Vivo atado, sin puertas, sin ventanas,
sin salida,
en un infinito círculo con cuatro esquinas,
donde el tiempo te acaricia con su lengua fría,
y la agonía de saberme solo
me abre las entrañas y las come
y las tira

Vivo atado al sol, y Prometeo,
me sonríe en su dolor y yo no digo
que mi círculo infinito no me duele
y río
y sueño
con comer mi propia carne muerta y tibia

Vivo atado a mi propia piel
al delicado secreto de mi vientre
y por más que escarbo en él
no consigo estallar en resurrecciones eternas

El camino no existe
importa un comino qué camino sea
que camine o venga
a viajar en círculos por mi cadena

Vivo atado a un círculo mortal
que late atormentado contra mi ilusión
que sangra mis venas y goza
de la callada negación de mi derrota.

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