domingo, 3 de febrero de 2008

Que estés aquí

Quiero perderme en tus labios, que me destrozen el alma en un beso; quiero que tu mirada me bañe del amor con que me amas, que me desnude por completo del ayer, y me vista de futuro, de fe, de perdón; Quiero tenerte entre mis brazos, igual que ayer, y aspirar profundamente tu aroma de mujer, de flor llena de miel, llena de mí, llena de amor; Quiero estrecharte contra mi pecho y sentirte temblar bajo mi hechizo, que no puedas apartarte de mí si no es sin vida; ¿Qué muerte habría suficiente para olvidarte?, ¿Qué muerte donde no estuvieras tú?.

No hay soledad ni frío, no hay atardecer triste porque siempre estás; no hay luz ni perdón, ni sueño, ni olvido, no hay un momento donde tu risa no me siga, donde tu voz no me bañe, donde mi boca no recuerde tu boca. No hay palabras para explicarlo, ni hay razón para que tú, a quien importa, no comprendas.
Hoy el día es gris, llueve, se cae el cielo a suspiros y las montañas ondean de placer; la caricia del sol embelesa, fascina, es como un canto para la piel, la hermosura para el oído, la verdad en las manos de un loco; yo deseo tu mirada y tus manos en mis manos; yo deseo el contacto de tu piel y el suspiro de amor, y mi flor en ti. ¿Cómo explicarte que no entiendo y que quiero que estés aquí?.

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