¿Qué tiene un niño en la cabeza? ¿Quién lo pudiera saber! Las evidencias demuestran que, en definitiva, no son unos cabezashuecas. El más pequeño de ellos argumenta, discute, está en desacuerdo y hace selección de lo que gusta o desagrada, de con quién estar o no, de qué quiere hacer o no; y eso es desde la más tierna infancia. En definitiva, los niños tienen mucho en sus mentes antes de la intervención educativa de los padres y los maestros.
Ahora sabemos que los niños aprenden por contacto, con los padres, hermanos, compañeros, maestros y el medio en general; uno de los ejemplos más rescatables de esto son los signos de "lectura" que presenta alrededor de los 3 o 4 años de edad, cuando ya puede "leer" Coca-Cola en las botellas y anuncios y dice "Mira, ahí dice Coca" incluso con una entonación que parece realmente estar descifrando lo que aquel anuncio publicita. El niño no está mintiendo, realmente lee el signo, el logotipo; realmente le significa algo y lo puede reproducir, al menos en su cabeza.
Por desgracia o por fortuna, no es lo único que es capaz de leer. También lee los estados de ánimo de las personas que le rodean, sus acciones, sus errores, sus deseos y prueba las posibilidades que tiene de hacer para sí mismo lo que su deseo le marca, entonces empiezan los problemas de la voluntad.
Hay niños que no hacen, que no entienden, que no quieren, que no participan, que no cantan, que no pintan... ¡estos niños son un problema! ¿Qué hacemos con ellos?
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"...si no se demuestra es como si no existiera" Santiago
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"...si no se demuestra es como si no existiera" Santiago

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