martes, 17 de junio de 2008

Ser único

Quisiéramos que, por un instante, toda la gente alrededor reconociera nuestro rostro, nuestro modo de andar, nuestra voz; que se acercaran y nos preguntara cómo estamos, cómo nos ha ido, cuáles son nuestros planes para el futuro. Quisiéramos que la gente se alegrara o enojara, o entristeciera o se preocupara por lo que somos y hacemos, por lo que nos ocurre; y que apoyaran nuestras decisiones... También quisiéramos que el mundo nos dejara en paz.
 




En definitiva, los seres humanos somos tan contradictorios como se puede esperar, y en el medio de esta contradicción llevamos esperanza y dolor, alegría y desencanto.
 
Somos únicos: yo, tú, él y ella; nosotros todos somos únicos, nuestras relaciones y pasiones, nuestros deseos y aspiraciones y la razón de todo ello. ¿Hay algún propósito en tanta diversidad? ¡Por supuesto! El problema es que tu padre y madre no te lo pueden decir, ni tus maestros, ni tus sacerdotes y pastores: cada uno de nosotros tiene una idea de lo que debe ser e incluso lo fundamentamos en libros sagrados o experiencias de vida.


 


Somos únicos, cada uno de nosotros, cada uno de nuestros pensamientos ¿a poco no es suficiente para estar feliz el día de hoy? Yo soy una persona única, en un Universo único de un Infinito Único





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"Pongamos la esperanza en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos" 1 Timoteo 6:17 

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