Si no fuera por la noche
no habría corazón que resistiera
la idea de una ausencia,
la realidad de que no estés.
Si no fuera por el silencio
no habría memoria ni cordura
ni luz, ni esperanza
ni deseo oculto de tenerte.
Si no fuera por la soledad
no habría reflejo de mí mismo
en la sombra que habita mi pecho
cuando tu vacío llena mi abrazo.
Si no fuera por el llanto
no habría cura del dolor
o alivio del alma
de la embriaguez que la vida provoca
en alegrías y tristezas repentinas
Si no fuera por la muerte
que arranca briznas, flores y espigas,
no tendría sentido sentir que hoy...
saber que ayer...
soñar que mañana...
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Te quiero porque quiero... ¡y ya!
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