A Madrú, señores,
vengo de La Habana,
de comprar madroños
para doña Juana.
La Mano derecha
y después la izquierda,
y después la vuelta
con su reverencia.
Tan, tan,
¿quién toca la puerta?
Tan, tan,
¿si será la muerte?
Tan, tan,
Yo no voy a abrir
Tan, tan,
si viene por mí.
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